El pasado 23 de diciembre falleció Miguel Taylor, pionero de la Comisión Pro-mejoramiento del Cultivo de Arroz y posteriormente integrante del Directorio de la Fundación.
A quienes tuvimos el honor de conocerlo y trabajar junto a él, nos queda el recuerdo de una persona honesta, trabajadora, optimista, amante de la producción agropecuaria y de la aplicación de tecnologías para lograr rentabilidad, preservando el ambiente.
Miguel, como administrador de la Estancia Jubileo, situada en el corazón arrocero de la provincia de Entre Ríos, fue un decidido impulsor de la formación de Proarroz. Fue precisamente en Jubileo donde se realizaron las primeras reuniones que dieron origen a la Institución.
En 1995 se radicó en Mercedes, Corrientes, para desarrollar proyectos de construcción de represas para riego de arroz en campos de la familia Pereda, accionistas de Molinos Ala SA. Bregó para que todas las firmas del Grupo Pereda y Pilagá integraran la Fundación como socios fundadores y para impulsar la investigación y experimentación en el cultivo en la provincia de Corrientes, al igual que lo hizo en la nuestra. En los últimos años regresó a Concordia, dedicándose a la producción de citrus y arándanos, siendo un entusiasta impulsor de la investigación de este berry a través de APAMA (Asociación de Productores de Arándanos de la Mesopotamia Argentina) junto a Graciela, su mujer y compañera de toda la vida.
Sus últimos años lo encontraron luchando sin desmayos contra enfermedades que enfrentó con singular valentía, mostrando el espíritu inquebrantable de luchador incansable.
En la Jornada Técnica Nacional del Cultivo de Arroz del año 2016, Miguel recibió el reconocimiento de la Fundación a su labor como “Pionero” de la Institución.
Con la desaparición de Miguel a los 74 años, se va un verdadero apasionado por todo lo que significa la innovación en la producción agrícola y el desarrollo de tecnologías modernas y sustentables.
Descansa en paz, querido amigo.